PRESENTACIÓN DEL BLOG

Saludos a todos aquellos que se hayan decidido a entrar y curiosear en este blog.

Aquí voy a hacer públicos mis escritos, cuentos cortos, relatos, novelas, historias, y todo aquello que se me ocurra.

Sólo espero que al menos sirva para haceros dormir...




martes, 27 de enero de 2015

MI GRAN AMOR

Me enamoré de ella desde el primer momento que la vi.
Su presencia me hizo vibrar y despertó mi aletargado corazón.
Altiva, mirando siempre al cielo y vestida de pureza, su fresco perfume embriagó mi alma y mis sentidos
Cometí muchos errores con ella. Mi primer instinto fue conquistarla y hacerla mía. Su silueta, su porte y su elegancia me fascinaban, y una voz interior me empujaba a desear ser su dueño.
Grave error.
Pronto comprendí que ella era la única dueña, y que no era fácil acceder a su corazón.
De carácter cambiante e imprevisible, me proporcionó más de un sobresalto.
Sus días dulces y serenos, que me permitían disfrutar de su belleza y su compañía, se podían tornar, en un abrir y cerrar de ojos, en una ira atroz, capaz de derrotarme y aniquilarme.
Estar con ella me hizo fuerte.
Me enseñó a estar siempre alerta,  a no descuidarme y a no fiarme de su bonanza y su calma.
Aprendí a amarla en todos sus momentos, sin miedo, pero con respeto.
Ahora sé retirarme con humildad ante su furia y su ira, y esperar a que la calma le devuelva su enigmática belleza.
La montaña es bella y de corazón noble, pero no debemos confiarnos, porque éste se puede tornar de acero.

martes, 11 de noviembre de 2014

PASIÓN DESENFRENADA

Esperé mucho tiempo la llegada de ese momento.
Mi cuerpo estaba vacío antes de encontrar a aquella chica. No era nada antes de caer en sus manos.
Ella hizo de mí todo lo que soy.
Y yo, me dejé llevar. Dejé que me moldeara y me adaptara a su necesidad.
Sentía su respiración agitada, casi jadeante, impaciente por culminar el momento.
Sus ojos me miraban y brillaban de incontenible deseo.
Sentí sus dedos acariciando todo mi cuerpo.
Y su lengua, hábil y húmeda, con la seguridad de su experto conocimiento, deslizándose por donde sabía que tenía que hacerlo, para conseguir el efecto deseado.
No dejó de besarme ni un instante. Intenté juguetear con aquella lengua esquiva y burlona.
Con gran fruición siguió besándome, succionando toda la esencia de mis entrañas.
Ese era un amor peligroso y sabía que ella quería dejarme, pero el éxtasis y el placer al que llegaba en los momentos de desenfrenada pasión eran más fuerte que su voluntad.
Era un amor prohibido, repudiado y desaprobado por muchos, tolerado por otros. Pero nadie podía interponerse entre ella y yo.
Nada podía mitigar su anhelo de poseerme. Nadie como yo sabía satisfacerla.
El encuentro fue breve, pero suficiente para calmar sus ansias.
Por fin, el último beso, el más cargado de pasión, el más intenso, sabedora de que aquel breve momento de lujuria estaba llegando a su fin.
Un último contacto con sus aterciopelados labios, una última mirada, ardiente, casi dolorosa, por el inevitable final.
Y una vez completada mi misión y su ardiente deseo satisfecho, inservible mi cuerpo para otro encuentro y quebrada mi capacidad de darle placer, me abandonó y siguió su camino.
Me hirió su desprecio, después de haberle entregado todo mi ser.
Pero...
Para poco más sirve un simple cigarrillo...

martes, 4 de noviembre de 2014

OTOÑO TARDÍO

Este verano se me está haciendo muy largo y pesado. Por las mañanas no me apetece en absoluto abandonar mi confortable cama y salir fuera. Pero los cálidos rayos del sol me acarician y rompen mi somnolencia, abro los ojos, y me enfrento a un nuevo día, cálido y radiante.
Mi cuerpo reclama los días frescos de otoño, con sus frías noches, lluvias y tormentas.
Sin embargo, el cielo sigue igual de azul día tras día, y la cálida brisa juguetea con mi ánimo, dispuesto, aunque privado del frío acogedor.
Deambulo por los alrededores de mi humilde morada esperando el momento, vacilante e insegura.
Los prados, agostados por el inclemente sol del estío, acogen con desgana mis indecisos pasos.
Los árboles gimen, balanceando sus hojas reacias a caer, empujadas por la sofocante brisa.
Me siento inquieta y aturdida.
Elevo mi rostro al cielo en busca del tan esperado cambio, y... ¡Por fin!
Por detrás de las altas cumbres de las montañas asoman negros y amenazadores nubarrones.
Poco a poco, a la caída de la tarde, el cielo se va cerrando.
La brisa se ha convertido en un frío viento que barre los prados y desnuda los árboles.
Me siento tranquila y dispuesta.
El momento ha llegado. Me acurruco, me relajo y cierro los ojos.
Ya no habrá más calor este otoño y por fin podré dormir tranquila todo el invierno.
Soy una marmota. Y las marmotas necesitamos del frío que entumece nuestro cuerpo para iniciar nuestra anual hibernación.

martes, 23 de septiembre de 2014

¿QUIERES PUBLICAR UN RELATO EN ESTE BLOG?

Saludos a tod@s!

Hace bastante tiempo que inicié este blog de cuentos y relatos, pero lo he tenido un poco abandonado. Mi intención es dinamizarlo un poco con nuevas publicaciones y secciones que iré añadiendo poco a poco.
Para empezar, voy a incluir una novedad.
Un nuevo apartado. En él publicaré los relatos, cuentos, historias o poesías de todos aquellos que lo deseéis.
¿Cuántos de vosotros habéis escrito alguna vez una historia, una poesía o un cuento, y luego no sabe qué hacer con él? Supongo que muchos. ¿Qué pasa? ¿Os da miedo de que se rían de vosotros? Esto es lo que menos debe importaros. Peores que los míos no creo que vayan a ser...
Esas poesías, pequeñas historias o cuentos, capaces de arrancar una sonrisa al lector, no deberían quedar olvidadas en el fondo de un cajón.
Os ofrezco un espacio en el que vuestros escritos puedan ver la luz.
Por descontado que en cada escrito vuestro que publique haré constar, bien visible y en la parte superior de la entrada:
1 - Nombre del autor/autores, o seudónimo.
2 - Sitios web del autor: un enlace a sus blogs o similares si los tuviera.
3 - Una pequeña biografía, si os apetece.

Las bases y las condiciones son muy sencillas.
1 - No publicaré nada que sea ofensivo, de carácter racista, ideológico, o de mal gusto.
2 - Extensión: entre 1 y 8 páginas, más o menos, escritas en word.
3 - Idioma: Cualquiera. Hay un traductor en el blog.
4 - Temática y género: libre. Cuentos, relatos, poesías, historias...
5 - Cómo hacérmelo llegar: por correo electrónico a:

          m.clara1961@hotmail.com

En archivo aparte, podéis añadir una pequeña biografía, una presentación de vosotros mismos, vuestros sitios web, o lo que se os ocurra.
Podéis preguntar todo lo que queráis, a través de este blog o usando el correo electrónico antes citado.
Y no me que más que deciros, ánimo y a desempolvar vuestras creaciones.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

SENTENCIADA

Les paraules del metge colpejaren amb força el meu cervell. Tot es va enfosquir al meu voltant. Un remolí d’angoixa i un pànic irracional em van engolir i em vaig sentir empesa a la desesperació. La meva ment es negava a acceptar aquell fet irremeiable. Però era prou clar que no hi havia res a fer.
Aquelles paraules repicaven dins el meu cap, tot esculpint la meva sentencia, definitiva i inapel·lable.
-Sento comunicar-li que totes les proves que se li han fet confirmen el meu primer diagnòstic - em va dir - No hi ha res a fer. La malaltia és massa avançada i ja no es pot fer res per aturar-la...
Una esgarrifança em va recórrer l'esquena i el meu cor es va aturar durant uns breus instants.
Amb ulls terroritzats i un fil de veu vaig aconseguir preguntar-li quant temps de vida pensava que em quedava.
Vaig veure que dubtava durant uns segons. Per fi, em va mirar i em va respondre a contracor.
-Tres mesos - va ser la seva resposta - Pot ser fins i tot una mica menys...
Fins i tot una mica menys... Un fred glacial em va penetrar fins les entranyes. Vaig haver de tancar els ulls. Els pensaments s'arremolinaven al meu cap i no podia raonar amb claredat.
-Quant menys? Dos mesos? Mes i mig? Uns pocs dies?
El metge tan sols va arronsar les espatlles. Va tornar a baixar la mirada i no va obrir la boca. Era ben clar que per part seva ja era tot dit i no calia allargar més aquella visita. 
Després de l’angoixa del primer moment va venir la ràbia, la impotència i l’escepticisme. El meu cap es negava a acceptar les paraules d'aquell metge. 
“Aquest vell xaruc no sap el que es diu. Tinc cinquanta anys i és força normal que tingui migranyes. Però d’aquí a que m’hagi de morir en menys de tres mesos...” 
M’aferrava a la idea d’un diagnòstic equivocat i d’unes proves errònies com aquell qui s’aferra a un clau roent. Vaig demanar opinió a un altre metge. I a un altre...
Tots van coincidir en el mateix diagnòstic. Aquell tumor cerebral ja era massa gran i creixia molt ràpid. No hi havia res a fer.
Aquella tarda el mal de cap va ser més fort que de costum. Vaig prendre doble dosis de calmants i em vaig estirar al llit.
Em vaig despertar molt serena i tenint molt clar el que havia de fer. 
Vaig endreçar i netejar a fons tota la casa, i vaig escriure algunes cartes d'acomiat.
Aquest seria el meu llegat, la meva darrera feina.
Vaig tancar la porta amb doble volta de clau i em vaig encaminar al penya-segat. La nit era càlida i les estrelles brillaven amb força, com si em marquessin un camí invisible en la profunditat de l’univers, negre i infinit. Una lluna plena, immensa, tenyida del color de la sang, semblava observar-me des de la seva talaia i dir-me: “Vine, no tinguis por.”
No. No tenia por, ni fred, ni angoixa. No sentia res. Tan sols pau i una gran calma interior com no recordava. 
Em vaig apropar al penya-segat molt poc a poc. El mar enfollit feia espategar les ones contra les roques i semblava obrir-me els seus braços d’escuma blanca. Vaig avançar una mica més. Quan era a punt de fer el pas que em separava d’aquella abraçada mortal que m’esperava molts metres més avall, vaig sentir un soroll i em vaig aturar. No sé si va ser el soroll o la percepció d’una mirada que s'endinsava pel meu cervell.
Em vaig girar i vaig veure un home molt vell just darrera meu. No va parlar. Tan sols em mirava. Va allargar una mà i vaig poder llegir en els seus ulls, el que la seva boca no va pronunciar: “No ho facis”
Vaig agafar aquella mà i em vaig allunyar unes passes del penya-segat i d'aquell mar embogit. 
Una intensa llum blanca i un dolor insofrible es van obrir pas en la foscor del meu cap. Vaig pensar en els anhels i desitjos mai complerts.  
Vaig sentir com si la meva ànima es trenqués en mil bocins. 
Em vaig adonar que ho havia donat tot pels demés, que sempre havia pensat en tots, menys en mí mateixa. I ara tan sols sentia buidor, soledat i que havia malbaratat la meva vida. Ni tan sols tenia forces per posar fi a tot plegat i tancar pàgina per sempre.
Aquell vell m’havia desarmat. Els seus ulls, com mai n’havia vist d’altres, d’un verd intens i més profunds que el més immens dels oceans, em transmetien una calidesa i una serenor mai sentida. Podia llegir-hi les paraules que la seva boca no pronunciava: “No cal que ho facis. No et donis per vençuda”.
Sense saber perquè, el vaig seguir.
La lluna semblava somriure’m des del negre firmament tatxonat d’estrelles que s’entestaven en guiar les meves passes, ara a un destí que jo desconeixia per complert.
Ens vam endinsar pels carrerons del casc antic del poble, estrets, tortuosos i molts d’ells pudents fins regirar-me l’estomac. No havia estat mai per aquella zona i em va sorprendre que pogués viure-hi gent en aquelles condicions. 
Em va mostrar una casa, pot ser la més vella i atrotinada de tot el carrer. Era tan vella que, si no queia, era per no saber de quin costat fer-ho.
Va entrar-hi i jo el vaig seguir com un gosset. Els seus ulls continuaven tranquil·litzant-me.
Malgrat el seu rònec aspecte, aquella casa transmetia calidesa i acolliment. 
Em va fer seure al seu costat i, mirant-me als ulls, va fer que li obrís el cor i despullés la meva ànima.
Li vaig explicar les meves penes, els pensaments, els sentiments, i la sentència que havia rebut dels metges. La buidor i la solitud, que anàven rosegant la meva ànima...
El vell no va dir ni mitja paraula en tota l’estona. Tan sols em va agafar les mans i em va eixugar alguna llàgrima furtiva que havia rodolat per les meves galtes.
En acabar ens vam mirar durant força estona. Va somriure i per primera vegada vaig sentir la seva veu.
-Has de lluitar. No tot està perdut - em va dir. 
No m’ho podia creure. Que no tot estava perdut? Per un moment vaig sentir una fiblada de incredulitat. Li acabava de dir que em quedaven poc més d’un parell de mesos de vida i s’atrevia a dir-me que no tot estava perdut? 
No em va deixar parlar. Em va prémer les mans amb més força i em va dir: -Estàs molt equivocada. Sí, que et queda alguna cosa per la qual lluitar: tu.
Dins meu vaig sentir quelcom molt estrany. Com un raig de llum intentant obrir-se pas entre les tenebres dels meus obscurs pensaments.
El vell em va començar a parlar de la vida, l’amistat, les persones que hi ha al nostre voltant.
Em va parlar de la il·lusió, els somnis, les ganes de viure...
El raig de llum es va anar fent més gran, fins aconseguir arrancar un lleu somriure dels meus llavis. 
Durant uns quants dies ens vam anar veient. Cada tarda anava a casa seva i parlàvem de la vida, de sentiments, i sobre tot, d’il·lusió. 
Ja no era un raig de llum que el que sentia dins meu. Era una gran lluminositat que m'acompanyava a tota hora.
La il·lusió i l’esperança van començar a créixer dins meu. Ni hi pensava, en el meu proper destí fatal. Aquell vell va aconseguir transformar el meu desànim en un irrefrenable desig de viure. Però...
Una tarda em vaig atrevir a preguntar-li el perquè de tant esforç si no hi havia res a fer. El vell va somriure misteriosament i em va preguntar què donaria per continuar vivint. Vaig emmudir. Que què donaria per continuar vivint? Tot. Però era ben clar que no hi havia res a fer, que no es podia lluitar contra la meva malaltia, que moriria en pocs dies...
El vell va continuar somrient. Em va mirar als ulls amb aquella torbadora mirada que sentia que em penetrava fins el més profund de l’ànima i em va oferir un remei.
-És un remei que no trobaràs a cap farmàcia ni a cap hospital, no te’l receptarà cap metge i molts et diran que no servirà de res. Però creu-me, et pot curar.
Vaig quedar glaçada. De primer vaig pensar que em prenia el pèl, que ho feia per mantenir la alegria i la il·lusió dels meus darrers dies.
-Jo et puc proporcionar un remei que et curarà i et farà viure. Tan sols hi ha una condició.
Els seus ulls continuaven clavats en els meus, asserenant el meu neguit. Aquella profunda mirada semblava traspassar la meva ànima i anar més enllà dels meus pensaments.
-No t’espantis. La única condició és que segueixis al peu de la lletra totes les meves instruccions. Hauràs de fer tot allò que jo et digui, sense preguntar res. Per rares, estranyes o insòlites que et puguin semblar les meves ordres, les hauràs de seguir al peu de la lletra. Si trenques aquesta norma, tot s’haurà acabat i el teu destí serà el que t’han diagnosticat els metges.
Es va fer un dens silenci entre tots dos. Ni tan sols m'havia atrevit a somiar en cap cura miraculosa i ho havia donat tot per perdut. Però ara s’obria davant meu una petita escletxa de llum.
Clar que acceptava les seves condicions! En aquests moments m’aferraria a un clau roent. Total, què podia perdre? La vida? Si de tota manera ja la tenia perduda!
Sense desviar la seva mirada dels meus ulls, el vell es va aixecar. Del calaix d'un armari en va treure una ampolla de vidre embolicada amb una atrotinada tela de sac i un llibre molt vell.
La tela de sac que embolcallava l'ampolla es desfeia a les meves mans de vella que era. I el llibre semblava tant o més antic que l'ampolla.
-Cada matí, abans de fer res - em va dir el vell -  prendràs una cullerada d’aquest remei i passaràs una pàgina del llibre. Però compte, començaràs per la primera i tan sols en passaràs una cada dia. No pots fullejar el llibre, ni mirar les pàgines que ja hagis passat ni intentar passar-ne més d’una al dia. Tan sols la pàgina que toqui i fer tot allò que se’t mani. Per més que et rosegui la curiositat, has de fer les coses tal i com jo les mano. I no podràs comentar res de tot això amb ningú. 
Em sentia molt confosa. Tot plegat era molt estrany, i aquell vell a cada moment encara ho era més. Però d’altre banda, estava disposada a fer el que fos per mantenir aquell ínfim raig de llum que s’havia obert en la meva esperança de seguir vivint, ni que fos un parell d’anys més. 
Dit això el vell em va fer aixecar i em va acompanyar fins al carrer. Em va acomiadar amb un somriure i una mirada que no vaig saber entendre, i va tancar la porta. 
Aquella nit vaig dormir molt neguitosa i quan em vaig despertar, el primer que van veure els meus ulls van ser l’ampolla i el llibre. Decidida, em vaig prendre una cullerada d’aquell beuratge que a punt va estar de fer-me vomitar. Era repulsiu. Viscós i untuós com l’oli, amb un regust amarg com la fel. 
Tot seguit vaig obrir el llibre per on hi havia una gruixuda cinta de vellut vermell, just per la primera pàgina. Vaig quedar molt sorpresa. Tan sols hi havia un parell de ratlles escrites, la resta era en blanc.
“Escriu aquí tot allò que sempre has volgut fer, el que t’agradaria tenir, els teus somnis. Però fes-ho amb el cor. Pensa, somia, escriu. Tens tot el dia.”
No cal dir que en un primer moment em va semblar la ximpleria més absoluta, però immediatament van ressonar al meu cap les paraules del vell. “Has de seguir al peu de la lletra totes les meves instruccions, per insòlites i estranyes que et puguin semblar”
No m’ho vaig pensar dos cops i, amb els ulls tancats, vaig deixar volar la meva imaginació. Al principi no va ser gens fàcil. Feia molt temps que havia deixat de somiar, de pensar en el futur, de recordar els meus anhels mai complerts. Passada una estona però, el llapis lliscava a una velocitat sorprenent pel paper i abans de dinar ja tenia enllestida la feina. Una estranya sensació de felicitat va començar a envair-me. I aquella nit vaig tenir un somni plàcid i reparador.
L’endemà havia de pensar en persones amb qui m’agradaria refer l’amistat perduda o reforçar-la. 
Al dia següent se’m preguntava què pensava que hauria de fer per aconseguir-ho. Altres dies em demanava posar en pràctica coses com sortir una nit amb aquestes amistats, o fer una caminada a peu, sembrar i cultivar una planta, comprar un gos i tenir-ne cura...  
Així fins que vaig arribar al final del llibre i a la última cullerada del vomitiu beuratge. Havien passat tres mesos des que vaig començar el tractament i quasi ni me’n havia adonat. De fet, havia estat molt entretinguda seguint les indicacions del llibre i no havia tingut temps de pensar en res més. Tampoc m’havia adonat del meu canvi. Ara em trobava molt bé, tenia molts amics, estava contenta, irradiava energia positiva i tenia una vida plena de somnis i de il·lusions.
També els metges van quedar molt sorpresos. La malaltia havia reculat. M’estava curant. 
De sobte em vaig adonar que feia molt temps que no veia aquell vell que amb el seu remei m’havia curat miraculosament. L’havia d’anar a veure. Tenia un deute amb ell i aquella mateixa tarda vaig anar a trobar-lo a casa seva. 
Vaig trucar a la porta i em va obrir un jove que, per sorpresa meva em va dir que no coneixia al vell. En aquella casa tan sols hi vivia ell amb la seva mare, i no hi havia viscut mai cap vell. Desconcertada, em vaig inventar una excusa i vaig fer mitja volta.  Però quelcom em va cridar l’atenció i un calfred va recórrer la meva esquena. Aquell jove... Els seus ulls... Eren els mateixos ulls verds de mirada profunda com el mar que tenia el vell. Tampoc el jove que m’havia obert s’havia mostrat indiferent a la meva presencia. Sense saber com, vam començar a parlar, a sortir algunes nits i a fer plans de futur junts.
Així va ser com vaig començar una nova vida, plena d’emocions, amics, il·lusions i un futur prometedor.
Mai vaig parlar amb ningú del vell, de la medecina ni del llibre. Em desconcertava molt tot el que m’havia passat, però ara tenia altres coses en què pensar. I amb el temps vaig anar oblidant el passat.
Un dia, seguint les instruccions de la darrera pàgina del llibre, el vaig enterrar als peus d’un arbre al bosc.
Poc m’havia de imaginar que, dos arbres més enllà hi havia enterrat el llibre de la meva parella...          

martes, 2 de septiembre de 2014

L'ENIGMA DEL PUIGCARGOL

Moltes són les històries i llegendes que van de boca en boca per tot el territori de les Gavarres.
Aquest  massís és ple de vestigis d'antics assentaments humans: dòlmens, coves funeràries, i tota mena de monuments megalítics denoten una extensa i prolífica població ja desde temps prehistòrics.
Des dels cims d’aquests turons es pot gaudir d’unes panoràmiques excepcionals, permetent el control visual d’extenses zones de territori i de mar.
De tots ells, el que més m’ha xocat és el Puig Cargol. Quelcom especial ressalta en aquesta muntanya: el cim té forma de cercle perfecte.
El lloc no deixa d’oferir un aspecte misteriós i ple de dubtoses casualitats, fet que ha propiciat que es posi en marxa un programa d’estudi del Puig Cargol.
Les recerques ja han donat els primers fruits, posant al descobert la més estranya de les troballes arqueològiques de tota la zona: una enorme pedra negra, de superficie brillant i polida, enterrada exactament al mig d'aquell cim.
Els estudis ja han deixat ben clar  que el seu origen no és natural i que no és originaria de cap punt d’aquesta serralada.
I aquí comencen les preguntes, fins ara sense cap resposta satisfactòria.
D’on prové aquella monumental pedra? Quina mena de persones i amb quina finalitat, es van prendre tantes molèsties per anar-la a buscar, polir-la, enfilar-la muntanya amunt i enterrar-la al centre d’aquell cim?
Fins el moment no s’ha trobat resposta científica per cap d’aquests interrogants. No hi ha cap teoria capaç de donar la més mínima explicació al curiós descobriment.
O pot ser si...

Fins i tot el dia que m'assabento de la història comença de forma inusual.
Els fets passen un estiu, a finals de juliol. En contra de totes les prediccions, el dia comença tapat, amb una amenaçadora nuvolada negra sobre la zona que pretenc visitar.
No em fa massa gracia, però quelcom al meu interior m’empeny a continuar amb els meus plans i a no fer cas dels primers trons que es comencen a sentir.
Prudentment deixo passar el fort de la tempesta i inicio el camí quan comença a aclarir.
Malgrat haver desaparegut tots els núvols de la tempesta que un parell d’hores abans havia descarregat a la zona, una espessa capa de boira tapa totalment el cim d'aquesta enigmàtica muntanya. Continuo sentint dins meu aquella mena de veueta que m’insta a arribar-hi. Després d’un breu descans reprenc l’ascens pel costerut viarany que m’ha de dur al seu cim.
Quan segons els meus càlculs no havien de faltar més d’un centenar de metres per arribar a dalt, per sorpresa meva em trobo en front d’un espès cúmul de boira que no em permet veure més enllà dels meus peus. Reconec que aquest fet em sobta molt, tenint en compte que fa uns moments el sol lluïa en un cel radiant. Tot plegat és molt estrany i dubto uns moments, però finalment em decideixo a acabar de pujar.
Amb molt de comte penetro en el el blanc núvol. És fred, molt espès i no veig res al meu voltant.
Un altre vegada aquella mena de veu interior que m’insta a continuar endavant colpeja amb més força el meu cervell i m'obliga a prosseguir el camí.
Dono mitja dotzena de passos més i......
L’ensurt és monumental. El meu cap surt de sobte de la boira i puc contemplar el cim davant meu .
La situació és d’allò més curiosa. El meu cap es troba per sobre la boira amb un cel radiant, mentre el meu cos encara és dins del núvol que sembla haver-me volgut amagar el cim, com si el volgués protegir de visites inoportunes.
Acabo de pujar i m'assec a descansar. Però no s'han acabat les sorpreses.
Al primer cop d’ull puc comprovar que és cert el que m’han explicat de la curiosa forma d’aquell cim.
És completament pla i forma una rodona tan perfecte que dona la sensació que algú l’ha traçat amb l’ajut d’un compàs.
L’únic que desentona són les antenes que s’alcen desafiants al cel. No hi ha arbres, ni vegetació de cap mena; tan sols aquelles monstruoses antenes... i la pedra negra al centre de l’esplanada.
I això no és tot. M'adono que no estic sol.
A l’altre banda de les antenes hi ha algú assegut a terra. M'hi apropo molt poc a poc i el primer que em sorpren és el seu aspecte.
Sembla un home molt , molt vell. Els cabells i la barba són blancs, llargs i embrollats, i la seva única vestimenta és una capa blanca.
No m’atreveixo ni a respirar. De sobte, el vell es gira i em mira fixament als ulls.
 -Seu i escolta'm amb atenció. 
 Li obeeixo i sec devant seu.
-Mira al teu voltant.
Al fer-ho veig com l’espessa boira s’està desfent deixant pas a unes vistes inigualables.
Una extensa part del territori de les Gavarres, diverses poblacions dels voltants i una amplia franja de litoral quedan a l'abast dels meus ulls.
-Escoltem amb atenció. Un cop l’any tinc l’oportunitat de donar a conèixer al món l’origen de la nostra estirp i la nostra cultura. Sé que heu estudiat molt a fons el que heu trobat en aquest cim i que no en podeu donar cap explicació lògica. Però no os preocupeu que jo os la donaré.
Estic bocabadat. No entenc res, però sóc incapaç d’interrompre a aquell vell que, amb un ampli somriure em tranquil·litza i continua la seva història.
-Fa molts anys, molt abans que els teus avantpassats deixessin d’anar a quatre grapes per les selves africanes, la nostra raça va poblar aquest indret. Sóc un dels pocs descendents directes d’Adan i Eva. Aquestos, quan van haver d’abandonar el Paradís castigats per Deu per haver-lo desobeït, van instal·lar-se en aquest lloc i les seves posteriors generacions van anar poblant tota la zona. He d’aclarir que, en aquell temps, no existia el massís tal i com el coneixem actualment. Tota aquesta zona era una gran plana, travessada per nombrosos rius d’aigües netes i transparents amb una exuberant vegetació. El clima era molt suau i les pluges abundants afavorien el ràpid creixement de totes les plantes.
Era el que més s’assemblava al Paradís del que van ser expulsats.
Però, tal i com va passar amb Cain i Abel, a mesura que anava augmentant la població també augmentaven les enveges i les rivalitats. Tots els defectes i vileses inherents a la condició humana van anar aflorant i sumiren a tota la població en el caos.
Tan terrible era la situació que Déu va haver d’actuar. Molt enfadat i decidit a posar fi a aquella barbàrie, va allargar la seva poderosa mà fins engrapar tot el territori que actualment ocupen les Gavarres i l'estrenyé ben fort entre els seus dits, descarregant així tota la seva ira. D'aqueta manera es van formar els turons i les gorges de la zona.
Però Dèu, en la seva magnànima i infinita justícia,  va voler salvar de l'extermini als pocs justos que encara quedaven i els hi  va anunciar:
 -Cada un de vosaltres viurà al cim d’un d’aquests turons mentre mantingui el cor pur i l’ànima neta. El dia que perdi aquesta puresa el convertiré en pedra negre i l’enterraré per sempre al fons del turó.-
Tots van anar cedint a les constants temptacions del dimoni i van acabar convertits en pedra negre que el mateix Creador es cuidava d’enterrar al cor del turó on havia viscut, empenyent-les amb força amb el seu dit petit. Aquest el misteri de les pedres; negres com els pecats d’aquells homes; sota terra, on Deu els va desterrar.
Ara jo tornaré a la meva morada eterna i et deixaré continuar el teu camí, però et dono l’oportunitat de divulgar la nostra historia i donar a conèixer al poble la veritat sobre l’origen de tota aquesta zona i els seus misteris.
No sé quant temps he estat assegut a terra escoltant al vell amb la mirada perduda en el paisatge.
De sobte, la boira tornar a envair el cim del Puig Cargol, més negra i amenaçadora que abans, i els trons tornen a fer acte de presència.
Desorientat, busco per tot arreu al vell que m’ha explicat aquella estranya historia, però...allà no hi ha ningú!
Torno a Palamós i cada dia que passa és més gran el meu convenciment que tot ha sigut un somni, una il·lusió, fruit pot ser d’alguna insolació. Però no desapareixen del tot els meus dubtes.
Durant uns dies, em dedico a estudiar detingudament totes les investigacions realitzades en aquesta muntanya. Segons els estudis realitzats, només al Puig Cargol hi ha una pedra d’aquelles característiques al seu cim.
No satisfet amb això, torno a pujar al cim d’aquesta muntanya uns dies després. Aquest cop no hi ha boira, ni el vell; tan sols les antenes i la gran pedra negra mig enterrada al centre de l’esplanada. M'he de rendir a l’evidencia que tot plegat no ha sigut més que una mala passada de la meva imaginació.
Uns dies després, una breu noticia de Diari de Girona, torna a sembrar la confusió dins meu:
“ Al cim d’un turó del massís de les Gavarres, després d’una forta pluja, ha quedat al descobert una gran pedra negra, molt similar a la que hi ha al cim del Puig Cargol...” _ 
Ara cadascú que en tregui les seves pròpies conclusions i si em permeteu un consell, no deixeu-ho de visitar aquesta muntanya. La seva bellesa s’ho val. I... qui sap, pot ser algú es torna a trobar amb aquell vell....

lunes, 18 de agosto de 2014

LA SEGONA OPORTUNITAT

La desesperació va empènyer la Marina a agafar el cotxe i sortir de la ciutat sense rumb fix. Les llàgrimes lliscaven pel seu rostre sense parar i una pressió indescriptible al pit l’ofegava i l’obligava a respirar a petites singlotades. 
Es sentia enfonsada en una mena de forat negre i profund, incapaç de sentir o pensar res amb claredat.   
Conduïa molt poc a poc i no sabia cap a on anar ni què fer. El seu cap era incapaç de pensar. Tan sols tenia una idea a la seva ment: fugir.
No importava a on. Però havia de fugir d’allà.
Sense saber com, es va trobar circulant pel camp, per unes terres que no li eren desconegudes. En aquesta zona ella hi va néixer i va viure-hi la infantesa i la joventut, fins que es va casar amb l’Aleix. 
Va arribar fins el cim d’un petit turó, va parar el motor del cotxe i, amb el rostre enfonsat entre les mans, es va deixar endú per la ràbia i la desesperació. Va plorar amargament durant molta estona, gairebé fins a perdre la consciència. El pit el tenia fortament adolorit per la pressió i l’angoixa i a la seva ment tan sols una qüestió: “Tota la culpa ha sigut meva... si no li hagués dit allò... Què puc fer ara?...” 
Com més hi pensava, més s’enfonsava i més la torturava el sentiment de culpa que havia assolit per aquell fet que ja no tenia cap mena de solució. 
Què pot ser existeix pitjor càstig pel ésser humà que el sentiment de culpabilitat? Tan sols qui, per desgràcia, ho hagi viscut, sabrà de què estic parlant...
Els successos esdevinguts durant la darrera setmana havien desbordat totalment a la pobre Marina. Ja no era ella mateixa... en realitat, ara ja no era res. El motor de la seva vida, aquell qui era la seva raó de viure... Ja no tornaria mai més.
Tot va començat sis dies enrera...
L’Aleix va arribar molt tard a casa aquella nit i la Marina feia ja un parell d’hores que dormia. Normalment, quan arribava tan tard després d’una inacabable jornada de treball, ell no la despertava mai. Es preparava quelcom per sopar i es ficava al llit sense fer gens de soroll.
Però aquella nit era diferent. L’Aleix estava molt excitat i tenia que explicar-li a la seva esposa tot el que li havien comunicat sense perdre ni un sol minut. Per això la va despertar.
Va entrar a l’habitació com un huracà, encengué el llum de la làmpada gran i d’un salt es va seure al llit, al costat de la seva dona. Aquesta es va despertar sobresaltada i es va incorporar mig enlluernada per la sobtada llum. Es va espantar molt al veure l’aspecte del seu marit. L’Aleix tenia els ulls molt brillants i tot el rostre envermellit per la excitació.
“Marina... amor meu... perdona’m però t’ho havia d’explicar... no esperava que em pogués passar una cosa així...”
“Però, què ha passat? Estàs bé?   “- La Marina feia grans esforços per acabar de despertat i entendre el que li deia el seu espòs. L’Aleix parlava atropelladament. El nerviosisme li impedia exposar a la seva dona el motiu de la seva eufòria. Finalment, de la manera que va poder, ho va deixar anar:
-“M’han ascendit de categoria! Seré director general de la sucursal de Los Angeles! Marxem als Estats Units!...”
La Marina estava atònita. Va romandre en silenci durant uns segons, escodrinyant atentament el sufocat rostre del seu marit, sense poder ni parlar.
-“Però... es pot saber què m’estàs dient?”
-“Que si! Que m’han ascendit! Per fi han reconegut tot el meu esforç, treball i dedicació! Demà mateix  marxem a Los Angeles!”
-“Que t’has begut l’enteniment? – la seva dona començava a posar-se nerviosa -  Això no és el que em vas explicar. Que no deies que el lloc de director general era per aquesta mateixa sucursal en la que estàs treballant? Què vol dir que demà mateix marxem a Los Àngeles? Es pot saber quina mena d’embolic és aquest?”
-“Tranquil·la, tranquil·la – l’Aleix li va començar a acaronar els llargs cabells daurats i ara li parlava amb veu molt baixa, quasi xiuxiuejant – t’ho aclareixo tot en un moment.”
-“Fixat, amor meu. Ja està tot solucionat. Pel sols fet de treballar fora d’Espanya, quasi m’han doblat l’oferta que em van fer la setmana passada. A més, ens ofereixen una casa de la que podrem disposar fins que ens instal·lem definitivament. No ens faltarà de res. Fins i tot el cotxe correrà a càrrec de l’empresa...
-“Aleix, amor meu, no “tot” està solucionat... I jo què? El meu treball, pel que vaig haver de lluitar amb ungles i dents durant tant de temps. La meva família, les amistats... Has pensat en mi i en la meva vida? T’has plantejat per un sol moment el que en pugui pensar jo, de tot això?”
-“Però Marina, és la nostra oportunitat! A més... – els ulls de l’Aleix tornaven a brillar amb força – Aquesta mateixa nit he firmat tots els documents... “
La seva esposa es va començar a posar furiosa.
-“O sigui que, aquí, jo no compto per res. El que jo pensi o senti, no té cap valor. No importa res. Tu ja ho has decidit tot. Ara, el únic que he de fer jo és seguir-te, com un gos seguiria al seu amo. Aparco totes les coses per les que he lluitat fins ara i, sense cap dret a opinar, trenco amb tot i ens anem a Amèrica!
L’Aleix es va mostrar molt sorprès. Clar que era conscient que la seva dona havia de deixar moltes coses enrera! I ell també! Però no podia renunciar a una oportunitat com aquesta. Sabia que es tractava d’una d’aquelles coses que tan sols es presenten un cop a la vida. I no ho podia deixar passar.
Es van mirar en silenci durant una bona estona. Finalment, va ser ella qui va sentenciar la situació:
-“Mira, Aleix – parlava molt poc a poc, intentant mesurar bé les paraules – és el teu treball, la teva vida, el teu món. I tu hauràs de decidir què fer al respecte. Per la meva part, jo em quedo aquí.”
-“Però... No...”
-“Ho sento, Aleix. He lluitat molt per aconseguir el que tinc i no penso renunciar-hi. Si tu vols anar a Amèrica... hauràs de fer-ho sense mi...
Aquestes darreres paraules van ferir molt profundament l’Aleix. Va baixar la mirada i, molt lentament, va abandonar aquella habitació.
Poca estona després, la Marina el va sentir arrancar el cotxe i sortir corrents.
 Aquesta va ser l’ultima vegada que el va veure amb vida.
Ja era de dia quan es va presentar a la casa una parella de la policia i li comunicaren la tràgica noticia: L’Aleix havia tingut un accident. El seu cotxe es va sortir de la carretera i es va anar a encastar contra un dels immensos arbres del bosc per on passava aquella carretera. Va morir a l’acte.
Des del primer moment la Marina va assumir que la culpa de la mort del seu espòs havia sigut, única i exclusivament, d’ella. No el tenia que haver deixat marxar d’aquella manera...
Aquest profund sentiment de culpabilitat fou el que empenyé a la Marina a agafar el cotxe i sortir de la ciutat, sense rumb fix...


Va plorar durant hores fins caure rendida i es va adormissar, oprimit el pit pel dolor de l’angoixa i la desesperació.
De sobte, i malgrat que quan va sortir de casa la tarda era esplèndida, un llamp enlluernador acompanyat d’un ensordidor tro, van fer tremolar l’aire.
La noia va aixecar el cap sobresaltada. Estava desorientada, sense saber molt bé com havia anat a parar a aquell lloc ni quant de temps hi havia passat en aquell turó, lamentant-se per la injusta mort del seu company.
No va tardar massa en adonar-se que havia anat a parar just al mateix lloc on, deu anys enrera, va veure per primera vegada l’Aleix. Tots dos s’enamoraren al instant. El seu va ser un amor a primera vista. Després de tres setmanes de buscar-se a cada moment i de no pensar en res més que no fos l’un en l’altre, ja van anar a viure junts. Durant aquests vint anys van ser l’enveja de moltes parelles. El seu havia sigut sempre un amor profund i autèntic. Mai, malgrat les no poques dificultats que van haver de superar, van dubtar l’un de l’altre. Tampoc van deixar d’ajudar-se en cap moment, ni de donar-se ànims, quan les coses no pintaven massa bé... Mai... fins ara.
No molt lluny d’allà on era hi havia la finca on es va criar la Marina. Una petita casa de camp va albergar la seva infantesa i part de la joventut. Tots aquells camps i turons els havia recorregut la Marina quan era una criatura, corrents i saltant, descalça o en bicicleta. Una gran quantitat de records li van venir al cap de cop i volta. Els seus ulls es van tornar a omplir de llàgrimes.
Haguera donat qualsevol cosa per tornar a despertar en aquella caseta, per tornar a córrer lliure i feliç per aquells camps, per recuperar a la seva mare, morta tan sols un parell d’anys enrera, però...
Una nova deflagració la va fer despertar dels seus somnis. Aquest cop el llamp va caure de ple a sobre d’aquella casa on ella havia viscut de petita. La Marina la va veure tremolar però, per sort, malgrat estar construïda tota ella de fusta, no es va incendiar.
Però quelcom li va cridar l’atenció.
Pocs moments desprès de la caiguda del segon llamp, va veure una finestra il·luminada i sortir fum de la xemeneia.
Per un moment va pensar que el llamp l’havia incendiat però de seguida es va adonar que no, que algú havia encés la xemaneia.
Per l’aspecte general de la casa, estava ben segura que allà feia molt de temps que no hi vivia ningú. Encara que no seria res d’estranyar que hi hagués entrat algú que no tingués on aixoplugar-se.
La Marina es va acostar a la casa. S’hi sentia estranyament atreta i no va poder evitar apropar-se a una de les finestres i donar una ullada a l’interior. 
La finestra a la que es va aproximar la Marina donava a la cuina.
La va reconèixer de seguida. Tenia el mateix aspecte que quan ella era petita: era una estança força ample, amb una xemeneia en un racó de la paret que havia just en front de la finestra, i que ara estava encesa, les prestatgeries plenes de pots de vidre que contenien tota mena d’herbes seques, el vell armari de fusta on hi guardaven els mantells, els plats i els gots, i la taula amb les quatre cadires...   Li va sorprendre molt a la Marina que estigués tan neta i endreçada i el deliciós olor a menjar que en sortia. A més, hi havia una noia atiant el foc. 
De sobte, ella es va girar i li va dedicar un dolç somriure. Seguidament, amb un gest prou eloqüent, li va indicar que entrés a la casa.
La Marina no sabia molt bé què fer però finalment, amb pas vacil·lant, es va decidir i un cop dins es va seure en una cadira molt vella que hi havia davant la gran taula de fusta massissa. La misteriosa jove es va seure a l’altre banda de la taula, quedant d’aquesta manera les dues noies front a front. 
Aquells ulls, aquells trets...
Les faccions de la noia li semblaven tan familiars a la Marina... però en la seva ment, embotida encara pels tràgics esdeveniments dels darrers dies, hi regnava encara el caos i, malgrat els esforços per evocar la identitat d’aquella noia,  no va aconseguir associar-la amb ningú en concret.
La noia va tornar a aixecar-se i ara s’apropà al forn. Del seu interior en va extreure una fumejant safata de galetes recent cuites que va oferir a la Marina per què en mengés. Aquesta, molt sorpresa, en va agafar una i la va mossegar. Estava calenta i cruixent. I aquell sabor... Era com les que feia la seva mare quan ella era petita!  
Tot allò començava a incomodar a la Marina. 
La Marina va començar a pensar si tot plegat no seria una mena de mal son, molt probablement fruit de tot el que acabava de passar. 
La noia es va tornar a seure en front de la Marina i, amb un xiuxiueig quasi imperceptible, li digué: 
-”Marina, no has de ser tan egoista. D’acord que tu també t’has esforçat i has lluitat amb totes les teves forces per aconseguir el que tens, però pensa que ell també ho ha hagut de fer. També ha de deixar família i amistats enrera i tot sol s’ha d’embarcar en una aventura de la que no sap si se’n sortirà.”
-“Però... – la Marina començava a impacientar per moments. Malgrat tot, la desconeguda la va fer callar i va continuar parlant:
-“D’acord que pot ser que aquesta no era la millor manera de dir-te una cosa així, però, què vols? Què pot ser no coneixies com n’era d’impulsiu, l’Aleix? Però una cosa tingues ben segura, Marina: tot ho feia per tu, per donar-te tot allò que sabia que no podria donar-te mai si es quedava aquí. T’has parat a pensar en què hagueres fet tu, si el cas hagués sigut a l’inrevés? Si t’oferissin a tu una oportunitat d’aquestes que no es tornen a presentar mai més a la vida?...”
Això era massa.. Ara la Marina es va aixecar del seu seient i estava a punt d’esclatar en un violent atac. Com podia saber aquella jove insolent tot el que va passar aquella nit entre ella i l’Aleix? Com s’atrevia a parlar-li d’aquella manera?
-“No m’interrompis, Marina. Seu i escolta’m amb atenció No em queda massa temps – el rostre de la jove desconeguda es va posar seriós i la Marina va obeir les seves ordres. Ara si que no entenia res de res. De tota manera no podia fer res més que obeir i va tornar a seure a la cadira – Escolta Marina, les coses no tenen perquè acabar d’aquesta manera. I, saps quin es el secret? El diàleg. Sí Marina, la comunicació entre dues persones pot fer donar un gir completament diferent a una situació, per complicada que sigui.
No siguis tan intransigent, Marina. Parleu-ho tranquil·lament. Podeu arribar a un acord, creu-me. Les coses no tenen perquè acabar tan malament...”
Com podia saber aquella misteriosa noia tot el que havia passat aquella malaurada nit, si no ho havia explicat a ningú? Quí era i d’on havia sortit?
Cada cop era més gran la confusió de la Marina. Fins a tal punt que, indignada per l’atreviment de la misteriosa noia, es va aixecar i va sortir corrents d’aquella casa.
Una altre vegada els llamps i trons van fer acte de presència. La Marina no s’havia adonat però, durant tota l’estona que va romandre dins la casa, la tempesta semblava haver-se aturat i ara tornava amb més virulència, si això era possible.
El caos, l’angoixa i la desesperació s’apoderaren amb més força encara de la Marina. Va córrer fins el cotxe, s’hi va arraulir i, tapada amb una manta de viatge, no va tardar en quedar profundament dormida.
Els mals sons més esgarrifosos van agitar el seu son. Volia despertar però no podia. Es sentia tremendament sola i perduda...



Li va costar molt reaccionar però de mica en mica va anar prenent consciència i va començar a despertar. Va notar com algú la cridava i la sacsejava, suaument primer, i amb més força després, fins a despertar-la. 
La llum era encesa i el seu marit era assegut al seu costat, eufòric, intentant despertar-la...
-“Marina, Marina, desperta, si us plau...”-
Com empesa per un mecanisme, la noia s’incorporà i es va seure al llit. Amb el cor desbocat i els ulls oberts com dues taronges, va mirar sense donar crèdit al que estava veient.
Era l’Aleix qui estava al seu costat! Tornava a ser a casa seva, al seu llit! Però... Què... Què havia passat?
La noia va començar a tremolar. Les llàgrimes rodolaren per les seves galtes i va abraçar amb força al seu xicot. L’Aleix estava molt sorprès. No comprenia què li passava a la seva dona. Segurament no hauria d’haver-la despertat tan bruscament, va pensar ell, mentre la sentia tremolar com una fulla i plorar amb un sentiment tan profund que gairebé no podia ni respirar.
-“Marina, amor meu, calmat. Soc aquí, soc jo. No passa res.”
-“Però Aleix... l’accident... tu estàs...”
La pobre Marina estava a punt de patir un atac de nervis. L’angoixa gairebé no la deixava respirar. Ell era allà. Era viu, al seu costat. El mirava i l’abraçava una vegada i una altre.
-“Aleix, quina hora és? Què està passant? Estàs bé?
-“Ho sent-ho Marina. Sé que és molt tard, però t’ho havia d’explicar tot. Ho he aconseguit! M’han ascendit a director general de la sucursal de Los Angeles! Ens anem a Amèrica!   
Això no tenia cap sentit. A punt de defallir i amb un remolí quasi mortal d’idees donant-li voltes pel cap, la Marina es va tornar a abraçar a l’Aleix. No entenia res de res. Aquesta darrera setmana, els darrers esdeveniments, la mort de l’Aleix... Pot ser que tot plegat només hagués sigut un mal son? No podia ser! Es recordava de tots els detalls. La discussió amb l’Aleix, aquella parella de policies comunicant-li l’accident del seu home, l’enterrament, i la seva particular experiència en la casa de camp, amb aquella estranya noia... Tot allò havia sigut real! N’estava ben segura!
Però ara, el seu marit estava aquí. S’estava repetint el mateix que va passar el dia en que l’Aleix va patir aquell terrible accident. I ella estava més confosa que mai.
Amb els ulls encara plens de llàgrimes es va mirar amb tendresa al seu home. Va fer un suprem esforç per calmar-se una mica però el seu cap no parava de donar voltes i més voltes. 
De sobte, les paraules d’aquella noia de la casa de camp van ressonar en la seva ment: 
“Marina, no tens que ser tan egoista... Parla amb ell... Les coses no tenen per què acabar tan malament...”
La Marina es va fer una mica enrera, va mirar al seu home als ulls i li va demanar que li expliqués tots els detalls.
En aquesta ocasió el va escoltar atentament fins que ell va haver acabat. No es va enfadar. El va deixar parlar i quan ell va acabar, ella li va exposar les seves idees. Però aquesta vegada sense perdre la calma, sense enrabiar-se com ho va fer l’altre vegada.
Ho van parlar durant llargues hores. L’Aleix va reconèixer que potser això no era exactament el que li havia explicat uns dies enrera, però que les coses eren així, i que era l’oportunitat de la seva vida... 
L’Aleix estava eufòric. Havia aconseguit el seu somni. I la Marina havia recuperat l’únic realment insubstituïble: A ell amb vida.
Després de parlar-ho durant hores, de comentar tots els pros i les contres i després d’arribar a un acord mutu, en pocs dies es va veure empaquetant totes les seves pertinences i facturant-les a Los Angeles.
El dia que va treure totes les coses de l’armari, del fons d’un calaix en va enretirar una vella cartera. Era molt antiga i l’havia oblidat completament. Era un regal de la seva mare. Del primer dia que va sortir amb l’Aleix, precisament.
La va obrir i en va extreure del seu interior un bon grapat d’antigues fotografies que la noia es va anar mirant amb profunda melangia. Mil records li van anar venint a la ment a la Marina. Ara, amb el cap molt més clar, va anar reconeixent gairebé a tots els qui sortien en aquelles fotografies. La majoria eren de quan ella era petita i de diversos familiars, molts d’ells ja morts i que la Marina ja quasi havia oblidat per complert.
De sobte, la Marina va sentir com li feia un tomb el cor. Una de les velles fotografies era de la seva mare, quan era molt jove. Havia oblidat per complert aquell vell retrat en blanc i negre i força deteriorat pel pas dels anys.
De sobte ho va entendre tot. Clar que la jove de la casa de camp li resultava familiar! Era la seva mare! Portava el mateix vestit i un pentinat idèntic. I aquella fotografia havia sigut feta precisament a la cuina de casa seva, just en el moment en que acabava de treure una safata de galetes del forn.
Amb la fotografia a les mans i amb la veu ofegada per l’excitació, va cridar al seu marit:
-“Aleix! Aleix! Ha sigut ella! – els ulls de la jove tornaven a ser plens de llàgrimes i l’emoció l’embargava – Recordes que quan ella va morir em va prometre que sempre estaria al meu costat i que des del cel m’ajudaria sempre que pogués? Doncs no sé com, però ho ha fet, Aleix. Ara sé que ha sigut ella. M’ha obert els ulls i m’ha ofert l’oportunitat d’esmenar el major error de la meva vida. M’ha ofert una segona oportunitat i no penso deixar-la escapar... T’estimo, Aleix! I ja es poden anar a la merda el treball, els diners i les amistats... Tan sols tu m’importes! Tu ets l’únic sentit de la meva vida...
Les llàgrimes rodolaren per l’emocionat rostre de la Marina. L’Aleix se la va mirar una mica alarmat per l’estrany comportament de la seva dona, però ella no el deixà dir res. Es va penjar del seu coll i el va besar amb tendresa.
Dues setmanes més tard s’instal·laven a Los Angeles.
La vella fotografia de la mare de la Marina va ocupar des d’aquell dia un lloc preferent en la cartera de la noia. La treia cada nit, parlava amb ella, li explicava coses... I mai s’oblidava de donar-li un petó d’agraïment.